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   El Hijo de Algún Marino (c)

Por: Enrique José Velázquez Marrero

 

El hijo de algun marino, hambriento, sucio  y arapiento tristemente caminaba por las luminosas calles de Barrio Barreto tratando de enternecer los corazones de los altaneros marinos para obtener unas monedas. Con sus ojos azules y almendrados, de mirada orgullosa, cabellos claros y su voz firme y segura repetia, con su mano izquierda extendida, "peso, pesp, peso..." Mientras los marinos caminaban despreciantemante  por las calles, acompañados de las prostitutas quienes les sacaban el dinero con seductora facilidad.

Su madre, acompañada por un marino alto, incauto y borracho, le sonrió al pasar y le indicó que no entrara a la casa hasta en la mañana.

Acumulando monedas mientras transcurría la noche, se hacerco a un marino de ojos azules, de mirada orgullosa, y cabellos claros quien le empujó desprecientemente con su mano izquierda, mientras lo insultaba con su voz firme y segura...

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