Make your own free website on Tripod.com

Principe, mi perro (c)

Por: Enrique José Velázquez Marrero

 

Sobre aquella desastrosa experiencia que me pides te cuente, te diré que para mi no hubo nada de eso. Yo me divertí a cabalidad jugando con aquel perrito. Después de todo comenzó como una excusa para llamar la atención de aquella chica de ojos... no me acuerdo del color de sus ojos ... ni de el color de su cabello... solo me acuerdo de sus... bueno eso no importa ya que no me pediste que te contara esa estúpida anécdota.

La cuestión es que para llamar su atención me puse a jugar con aquel lindo perrito de la playa que corría en busca de todo lo que yo lanzaba. (Me pregunto si lo podré entrenar a que haga lo que el perrito de la loción para el sol). Me divertí tanto que disidí adoptarlo. Digo, es lo menos que podía hacer por aquel lindo perrito vagabundo de la playa. Te imaginas a ese lindo perrito durmiendo a la intemperie en las noches frías de la desolada playa.

Regresé temprano a la casa le di de comer, un rincón cálido, pero sobretodo mucho cariño. Luego de lo cual me puse a ver el noticiero de la tarde.

¿En que clase de mundo vivimos?. ¿ Puedes creer que en el noticiero estaban cubriendo la noticia de la búsqueda de un perrito que se desapareció en el mar?... Resulta que la hija del príncipe Hans de Dinamarca estaba en la playa con su perrito, no muy diferente a mi nuevo amigo según las fotos que mostraron en el noticiero. La joven "señorita" de la realeza se quedo dormida, y cuando despertó ya no vio a su perrito, el cual tiene la mala costumbre de tirarse a nadar. Contando con que las corrientes ese día estaban un poco más fuertes de lo normal, se asumió que el perrito había sido arrastrado por estas. Utilizaron helicóptero de la guardia costanera, botes de la policía y de los equipos de rescate playeros, personas en su carácter individual y hasta un predicador que aprovecho la oportunidad para salir en televisión anunciando que Cristo viene pronto. Luego de algunas horas de búsqueda, un borracho que vive en la playa salio hablando en la televisión diciendo que vio a un joven muy guapo y con cara de buenacho jugando con el perrito en la playa. Cerca de una chica de ojos... "no me acuerdo del color de sus ojos ... ni de el color de su cabello... solo me acuerdo de sus... bueno eso no es lo que importa" ... El borracho dése haber visto al joven irse de la playa jugando con el perrito.

 

Lógicamente nadie le creyó al borracho que vive en la playa, después de todo ¿quien iba a ser tan sinvergüenza de llevarse un perrito de la playa con un collar que decía el nombre del perrito y a quién pertenecía?... "¿a donde llegará esta sociedad?"

 

Al día siguiente la búsqueda cesó, encontraron el collar del perrito en la orilla de la playa, evidenciando su fallecimiento. Pobre perrito. Cuando me enteré me entristecí mucho. Pero la vida continúa y no podemos detenernos. Después de todo tenia muchas cosas que hacer. Pero antes que nada tenía que ir a comprarle un collar a mi nuevo amigo, Principe, mi perro.

 

Contador de visitas a la página personas han leido este cuento

Log2Pulg.gif (5814 bytes)